YunJae Sarang

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amor yunjae

sábado, 21 de abril de 2012

AMOR EN TIEMPOS DE GUERRA CAP IV


CAP IV
Pasaron 5 días encerrados en aquellos vagones. Los seres más débiles morían el camino. No había comida ni agua… La gente quería morir… Y sólo era el principio del infierno.

Al sexto día, el tren se fue deteniendo, indicando que ya estaban llegando a su horrible destino. ChangMin despertó a JaeJoong, quien dormía plácidamente con la cabeza apoyada en el muchacho de tez morena. Le daba un inmenso pesar despertar a JaeJoong, quería que siguiera durmiendo y que no despertara para no encontrarse con su realidad. Pero tuvo que hacerlo, el tren paró y la gente se comenzaba a levantar.
JaeJoong abrió los ojos, viendo aquel rostro triste y preocupado de su novio.  Se incorporó con pesar y cogió su pequeña maleta que le habían permitido llevar.
-Vamos, tenemos que salir –dijo Chang
Y así abrieron la pesada puerta de metal. Y los rayos de luz entraron, provocando un malestar general. Se escuchó voces de hombres gritando en alemán y ladridos de perros.
La multitud comenzó a bajar, siendo custodiada por los soldados. JaeJoong bajó primero y ayudó a su novio a descender del vagón.  Y vio el grave estado en el que se encontraba su acompañante.
Tenía los ojos rojos, el brazo amoratado, la ropa desaliñada. Un bulto en el estómago del menor llamó la atención de Jae. Sí, tenpia una gravísima hemorragia interna. Algún órgano se estaba desangrando y no podían hacer nada.
-No te preocupes mi amor -dijo ChangMin.
-Pero Minnie…  -y el joven comenzó a llorar.
Escucharon a los soldados ordenando que hombres y mujeres se separen. Las familias entraron en un pánico terrible. Niños que no querían separarse de su mamá. Esposos que no querían estar distanciados.
Una vez separadas las familias, ambos grupos se dirigieron a sus campos de trabajo. Ahí fueron separados los ancianos o los que eran considerados “inútiles” por los soldados. ChangMin disimulaba lo más que podía su horrendo dolor.
-Tú, tú, tú –dijo un soldado señalando a quienes deberían morir.
Los sentenciados no pusieron resistencia, se resignaron a la muerte. Tal vez eso era mejor. Morir.
Y entró el hombre que había asesinado a la mujer embarazada. JaeJoong lo reconoció por su mirada fría y siniestra.
-Sargento Van, ¿ya están listos? –preguntó el recién llegado.
-Sí, coronel Jung.
Y JaeJoong volteó inmediatamente. Y vió los ojos rasgados del coronel…
Y sus miradas se encontraron.
-Y esos dos coreanos, ¿qué hacen ahí? –preguntó el coronel Jung.
-Los arrestaron por homosexuales, mi coronel.
-Ya veo. Es una lástima que compatriotas míos sean sacrificados. Pero no se puede esperar nada de gente como esa. Malogran la raza.
El coronel se acercó a los dos prisioneros, los miró. Y se dirigió a JaeJoong, susurrándole en coreano.
-Eres muy lindo… No te preocupes serás mi protegido. Tal vez un día nos podremos encontrar eh? Pero, ¡aigo! Tu amante me matará. Ammm, creo que mejor no me acerco mucho a ti eh? Porque yo no quiero que mueran, son mis compatriotas… Más bien, los protegeré… Justo necesitaba a dos personas que sepan el idioma. Mi alemán no es muy bueno.
-¿Señor? –preguntó el sargento, al ver que su coronel conversaba más de lo debido.
-Peter, lleva a estos dos a mi oficina ¿si?
-Pero,, señor…
-Sabes que yo soy quien manda aquí, Peter. Y te ordeno que los lleves a mi oficina…
-Si, señor.
Y la vida les sonrió nuevamente a los dos jóvenes prisioneros. Pero JaeJoong, temía. Aquel hombre era capaz de matar a un niño y a una mujer embarazada.

1 comentario:

  1. Yunho... él ;_; él será un bastardo verdad?
    Lloraré, seguro que si voy a llorar ;_;

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